Natalia, que va a segundo de kínder, se levanta muy temprano porque se va junto con Diego, que entra más temprano en primaria.
El lunes, mientras se estaba terminando de cambiar, se quiso poner un collar. Cuando terminó de arreglarse, su mamá le dijo que fuera conmigo para que yo viera cómo había quedado.
Me estaba lavando los dientes cuando la veo venir y me dice:
—¡Papi, mira mi collar!— mientras lo señalaba con sus manitas.
—¡Qué bonito collar, hija! Combina con tu moño— le respondí con la boca llena de espuma. Ella se quedó mirándome y sonriendo, y luego se fue sin decirme nada.
—¿Qué te dijo papá?— le preguntó su mamá.
—“¡Fraa bhrr blarrgh! Se estaba lavando los dientes”— le respondió Natalia.