Federico me dijo:
“Mira, está fácil.
Escoges tomate bueno o tomate malo. Primero escoges el bueno. ¿Para qué escoges el malo? Ese ahorro te daña más adelante.
Después viene el cocinero. ¿Sabe cocinar el tomate o no sabe cocinar el tomate? Si no sabe: malo, corrige. Si sabe: bueno, continúa.
Luego están las personas que atienden a los clientes. ¿Cara feliz o no cara feliz? Trabajas en la cara feliz.
Todos los días hablamos de los comentarios que nos dejaron los clientes en redes y plataformas el día anterior.
Generalmente son buenos. La gente no está aquí por 50 euros a la semana; esos se los van a llevar a cualquier parte. Están aquí para escuchar lo que les dicen sus clientes.
Esa es la cultura que hay que construir todos los días. Todos los días. De pronto va a aparecer. Al principio no se nota. Simplemente, un día aparece. Pero no debes dejar de hacerlo ni un solo día.”
Diviértete.
