Nada empezó como lo conocen. La excelencia es un proceso de mejora constante: pequeños hábitos y decisiones nos transforman cada día. Acuérdate de tu primer día en donde sea: carrera, trabajo, negocio, deporte, etc. ¿Eres el mismo? Estoy seguro de que no. Eres mejor, cada día mejor.
Este, para mí, ha sido el valor más difícil de definir… y también de mantener. Excelencia le llamaba yo, y por mucho tiempo ese era el concepto, pero no me conectaba con él. Aquí te digo que no nací con él, lo descubrí en el camino. El hambre y el miedo a perder vigencia me han ayudado. Ha habido días en que pienso que no voy a lograr nada con lo que estoy haciendo; dudo de mí, se me va el sueño… pero también siempre hay otro día, y si me equivoco hoy, lo puedo corregir mañana.
Cuando volteas hacia adelante, parece difícil; cuando volteas hacia atrás, ves el avance. Ser cada día mejor es fácil cuando amas lo que haces: no te cansas. Si no lo has encontrado aún, sigue buscando y no te conformes con lo que eres hoy. Como todo lo que tiene que ver con las cosas del corazón, lo vas a saber cuando lo encuentres.
Diviértete.
