Ya ven que los niños cuentan absolutamente todo en la escuela.
Natalia, mi hija de 5 años, me hace reír mucho. Esta semana, mientras desayunábamos todos, le dije:
—Hija, hay cosas que no necesitas contar en tu escuela. Por ejemplo… yo no llego a la oficina diciendo: “Natalia se echó un pedo”.
En ese momento se me quedó viendo fijamente con una sonrisa malévola y empezó a decir: —¡Diles! ¡Diles! ¡Diles! ¡Sí, diles!
Conste.
Diviértete.
P. D. Así como Natalia no se guarda nada… en las empresas pasa igual: tarde o temprano todo se sabe. ¿Ya revisaste qué “historias” están contando tus clientes de ti?
