Este fin de semana veníamos en carretera, en un viaje a la montaña, hablando acerca del sol, los planetas y las estrellas. Leonardo, muy curioso, le preguntó a Jared, mi esposo: ¿Cómo sabemos a qué distancia está el sol? Y ¿cómo sabemos cómo se compone? A mi esposo le encanta la física, es un científico y comenzó su explicación sencilla para niños como Leo y como yo.
Resulta que conocemos estos detalles en gran parte gracias al espectro, es decir, la luz que se refleja en los objetos emitiendo colores, en donde cada elemento químico tiene sus colores que lo distinguen, así como su intensidad y brillo ante la luz. Y así conocemos muchos datos del universo. También está la intermitencia: “Cuando una estrella parpadea, es porque está girando muy rápido”. Fascinante charla para niños.
Sucede algo similar sucede en las empresas: no podemos ver directamente todo lo que está pasando, pero sí podemos interpretarlo a través de las señales correctas. En este caso, esas señales son los datos.
Los datos son sumamente útiles y nos permiten encontrar “hallazgos” relevantes que pueden cambiar la historia de la empresa, sobre todo cuando sabemos utilizar esos datos. De ahí la importancia de entender cuáles son los datos correctos que debemos medir en la empresa.
Últimamente me he actualizado en indicadores, evaluando los KPIs de las empresas y descubriendo que la gran mayoría tiene solo indicadores de tipo “lagging”, que miden el pasado y presente. Pero escasamente encuentro que midan KPIs “Leading” para el futuro, para la predictibilidad. Y es que solo entendiendo y anticipando las tendencias al futuro podemos configurar acciones que cambien el curso.
¿Qué porcentaje de tus KPIs son para entender el futuro y predecirlo? Si es menos del 20%, te invito a evaluar tu sistema. En quince días podemos entender y proponer un sistema balanceado entre pasado y futuro para tomar decisiones no solo para esta semana, sino para el camino de resultados de los próximos años.
Mi propósito es despertar ideas
Eva Saiz Salazar
