Con los años, uno se va volviendo repetitivo. Va contando las mismas historias una y otra vez. Mi tatita Macario no era la excepción. Cada vez que le escuchaba una historia nueva, yo le decía:
—“Ah, esa es nueva, tatita”—
Y él soltaba una carcajada.
Mi tatita me contó varias veces una fábula que en su momento no le daba sentido, me la contaba cuando me preguntaba cómo iba en la escuela o en mis primeros años profesionales que le tocó vivirlos conmigo:
“Cada mañana en África, una gacela se despierta, sabe que debe correr más rápido que el león más veloz o se la comerá.
Cada mañana en África, un león se despierta, sabe que debe correr más rápido que la gacela más lenta o morirá de hambre.
No importa si eres león o gacela, cuando sale el sol, más vale que estés corriendo o te comen o te mueres de hambre.
¡Diviértete!
