Me gusta hacer listas con ideas de mejora, como pequeños proyectitos: bajar la panza, viajar a algún lugar, automatizar un proceso que ahorita es manual, ampliar la oficina y así.
Cuando estoy haciendo la lista, las primeras ideas salen fácil, pero me fuerzo a sacar más y ahí me quedo trabado; van saliendo como gotitas, una y otra, y así más lento.
El caso es que el otro día, haciendo una lista del negocio, se me ocurrió hacerlo al revés; o sea, pensé qué tengo que hacer para perjudicar al negocio.
Hice un listón increíble, largo, no podía parar.
Cuando medio la terminé, porque le pude haber seguido sin problema, la revisé y pensé: ok! Ahora tengo que hacer lo contrario.
¡Diviértete!
– Poncho Mendoza.

