29 de Julio de 2026
En las organizaciones siempre hay “diferentes versiones” sobre cómo está la empresa. Si hablas con el director y dueño, obtendrás una versión; si te acercas a los líderes, encontrarás otra; y, finalmente, si hablas con quien atiende en la puerta y recibe al cliente, será una diferente.
Para que la organización avance, es importante alinear la visión de: ¿cómo estamos?, ¿de qué trata esta empresa?, ¿a dónde va?, ¿qué le duele? Y esta alineación se vuelve mucho más importante si queremos trabajar en una planeación estratégica, y este tema quiero que reflexionemos hoy. Si me acerco a tu empresa, ¿cuáles y cuáles versiones obtendré conversando en el camino?
Dice Michael J. Gill (Oxford, 2026) que existen 4 tipos de personas en la empresa y las describe así:
- Movidos por el interés propio: quienes se impulsan por un beneficio personal claro.
- Prosociales: quienes su motor es la preocupación por los demás.
- Corrompidos: a quienes las presiones es lo que activa sus acciones.
- Inspirados por principios: cuando es el compromiso de hacer lo correcto y por valores lo que les mueve.
Con estos motores se van construyendo las versiones de la empresa, esas versiones que cada colaborador proyecta y vive en su día a día, y para alinear a la organización es clave la visión de los líderes y cómo ellos narran la versión de la empresa, que es la que le acercan a su director, quien regularmente forma su versión a partir de lo que estos líderes comparten. Entonces, necesitamos que los líderes sean impulsados de forma integral y con claridad para responder las preguntas clave y dar una perspectiva real de la empresa, conformada por colaboradores cuyo motor es diverso y los llevará a conductas diarias que pueden ser constructivas o destructivas, aun cuando la naturaleza de la acción sea bondadosa.
Una práctica para alinear la visión es estar cerca, acercarse a todo aquel que pueda tener una versión distinta de la empresa y escuchar, observar, prestar atención a los detalles y a lo que se dice con el comportamiento, para intervenir con agilidad a través de los líderes y mantener esa alineación.
Prueba acercarte el día de hoy con 5 personas distintas en la empresa, personas con quienes hayas tenido menos contacto, y te sorprenderás cuando te cuenten su versión. Bríndales la confianza de que te cuenten y valida si esta versión encaja con la de los líderes.
Algunas preguntas pueden ser:
¿Qué es algo que creemos que funciona bien, pero que, desde tu perspectiva, está fallando?
¿Qué es algo que aquí adentro todo el mundo sabe que “no está funcionando bien” o produce frustración, pero de lo que casi no se habla en las reuniones formales?
¿Qué regla o proceso formal te ayuda mucho y cuál sientes que tienes que “esquivar” o ajustar para no frenarte?
¿En qué momento de la última semana te sentiste realmente orgulloso de tu trabajo o sentiste que marcaste una diferencia real para un compañero o un cliente?
Si tú estuvieras sentado en mi silla por una semana, ¿cuál sería la primera decisión o cambio pequeño que harías para facilitarle la vida al equipo?
Antes de planear, vamos entendiendo y escuchando. “Date la vuelta” por todos los rincones de la empresa y escucha con atención.
Mi propósito es despertar ideas.
– Eva Saiz Salazar.

