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El vendedor apestoso

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Hice una especie de inventario personal de creencias que tengo sobre las ventas.

  • ⁠Lo primero que recuerdo que vendí fueron unas bolsitas de arrayanes con chile que Mamanina me mandó a vender en su colonia. Las bolsitas eran de papel. Las vendí todas. No me acuerdo qué hice con ese dinero. Tenía unos 10 u 11 años.
  • Siempre escuchaba a mis tíos hablando sobre ventas. Casi todos han sido supervendedores; a eso se han dedicado toda su vida. Había muchas cosas que escuchaba y con las que no estaba de acuerdo.
  • Dice Gilberto Aispuro en su libro Manelik que vender es brincar objeciones. Más simple, imposible.
  • “Si no estás vendiendo, te estás capacitando”, también dice Gil.
  • Por mucho tiempo decía que no me gustaba ni sabía vender, pero luego dejé de decirlo porque, si lo repites mucho, te lo crees.
  • Todos vendemos algo. Todos.
  • Para ser bueno, primero tienes que ser malo.
  • Antes de ser malo, tienes que empezar.
  • No se equivoca el que no hace nada.
  • Me acuerdo que, al principio, cuando salía de citas, iba pensando en el camino: “uta, no le dije esto”, “le pude haber dicho aquello”, o me cachaba que hablé mucho.
  • El vendedor debería hablar poco. Pienso en algo así como 30% hablar y 70% escuchar.
  • Si he atendido entre 600 y 700 clientes en mi vida, y pensando que cierro el 10% de las propuestas que presento, he recibido al menos 7,000 “No”. Súmale las puertas que he tocado y que jamás se han abierto.
  • Con el tiempo, las puertas se abren más fácil.
  • Antes me awitaba con los “No”. Como que ponía toda mi fe en cada propuesta. Hoy sigo poniendo la fe, pero agradezco los “No” rápido para que no me traigan dando vueltas.
  • Se sienten bien chilos los “Sí”. Machín. Es adictivo. Solo que, por lo que me dedico, un “Sí” es el inicio de mi trabajo, jaja.
  • Es raro que vendas si no te conocen. Tienes que construir una imagen.
  • Construir una imagen o una experiencia solo se logra con el tiempo: paciencia y constancia.
  • El vendedor apestoso es el bato que siempre, cuando estás con él, te quiere vender algo. No importa el lugar o el evento. Todos conocemos uno. Este término se lo aprendí a mi Nino Daniel.
  • ⁠En las ventas están los billetes, dice mi compadre Juan.
  • ⁠Una vez alguien de administración se acercó conmigo con el organigrama para mostrarme que, estando al mismo nivel que una gerencia de ventas, su puesto debería ganar lo mismo. Lo invité a cambiarse a ventas.
  • ⁠Primero tienes que aprender a conocer y escuchar a las personas, y después montar un proceso de ventas.
  • A veces no pensamos en nuestro proceso comercial por enfocarnos en el objetivo. Pero eso no es sostenible.
  • ⁠Hay que afilar el hacha. Es más fácil cortar un árbol con el hacha afilada que desafilada, pero nadie quiere sentarse a afilarla porque “pierde tiempo”.
  • Si no sabes qué tienes que hacer para predecir tu venta, es que aún no tienes tu modelo comercial claro. Ejemplo: si dices “voy a vender $100” y no sabes cuántas puertas hay que tocar, cuántas citas hay que tener o cuántas cotizaciones debes presentar, entonces no conoces tu proceso de ventas básico.
  • ⁠Don Jesús Guillén, para mí, es un ejemplo de vendedor, tiene más de 70 años y sigue vendiendo, es el gerente de Acura, cada 10 o 20 días me manda un mensaje para saludar, no me ofrece nada, no me manda publicidad, solo es un saludo y buenos deseos hacia mí. Me da mucho gusto recibir sus mensajes y siempre se los respondo. A veces me lo encuentro en Ceiba haciendo guardia con un auto demo y me acerco a saludarlo, no me habla nunca del carro, hasta que me voy a ir me invita a subirme para que lo huela y me vaya con ese recuerdo. Seguro lo conoces.
  • Vender lleva su tiempo. Sin este proceso básico claro, vas a matar la meta de junio por corretear la de mayo, y en junio vas a matar la de julio por corretear la de junio: paciencia y constancia (x100).
  • ⁠Hay que hacer que el CRM trabaje para ti y no tú para él.
  • ⁠No entendería por qué hoy, en pleno 2026, una empresa de cualquier tamaño no usa un CRM y un ERP. Son baratos y ya tienen el camino trazado; tú nomás tienes que aprender a seguirlo.
  • Me da miedo no vender, pero ese miedo aparece cuando no estoy haciendo algo, cuando solo estoy esperando que llegue el cliente. Eso no es sostenible jamás, ni aunque seas Coca-Cola.
  • Nomás empiezas a tocar puertas y hay algo dentro de uno que te hace sentir que avanzas.
  • Creo que voy a escribir una segunda parte porque siento que tengo mucho de este tema. Mientras más escribo, más me acuerdo de creencias.
  • He hecho últimamente varias listas de creencias sobre diferentes temas. Tengo una que se llama “Si yo fuera presidente”, jaja.
  • Cuando escribo es como agarrar el bote de la ropa limpia que está lleno y empezar a acomodar cada cosa en el cajón o gancho que le corresponde.

Diviértete.

– Poncho Mendoza.

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