En días pasados terminaron la torre principal de la Sagrada Familia. Más de 140 años después de que empezaron.
Con 172.5 metros se convirtió en la iglesia más alta del mundo.
Gaudí la diseñó unos metros más baja que un cerro conocido en Barcelona, el Montjuïc, porque pensaba que ninguna obra del hombre debía superar la creación de Dios.
Tuve la oportunidad de recorrerla justo estos días.
La luz cambia de color a como avanza el día, cada columna tiene un porqué, muy muy inspiradora para mí.
La guía que nos daba el recorrido respondía absolutamente todo, era regañona pero simpática. Historia, arquitectura, simbolismo, cualquier pregunta se la sabía. Aseguraba que Gaudí era bien enojón.
Hasta que alguien pregunta la básica:
“¿Y quién pagó todo esto?”
La guía hizo una pausa, puso los ojos en blanco y respondió:
“Cuando empezaron, solo tenían fe. Dios proveerá.”
Me dio risa pero no me dio risa. Apunté la frase.
Si hubieran esperado a tener el recurso que iban a necesitar los próximos 140 años seguramente la Sagrada Familia seguiría siendo un dibujo.
Diviértete.