Antes me costaba mucho hacer ejercicio. A pesar de que siempre había tenido el ejemplo en casa y entendía los beneficios, lo que no tenía eran los sistemas o hábitos para echarme a andar.
Luego, un día, escuché a alguien decir en una reunión que el cansancio es físico y la flojera, mental.
Eso cambió mi mentalidad.
Desde ese día empecé a autoanalizarme cuando me daba flojera hacer algo.
Lo empecé a aplicar mucho para entrenar. Había días en los que me daba hueva machín levantarme y, estando acostado, pensando en alguna justificación para no ir, me preguntaba:
¿Es cansancio o es flojera?
Luego me hacía otra pregunta:
¿Me salen 10 lagartijas?
No, pues sí me salen 10, la neta. Si estuviera cansado, no me saldrían.
Entonces es flojera.
Por flojera no me quedo.
Durante años esa fue mi mentalidad, porque a cada rato me daba flojera entrenar.
Pero repito: por flojera no me quedo.
Hasta que llegó un día en que dejé de pensar en todo eso.
Simplemente mi cuerpo se levanta y ya.
No sé si así se hacen los hábitos, pero ese pensamiento, al menos a mí, me funcionó para hacer ejercicio.
– Poncho Mendoza.