Antier, en un evento, escuché el término “los hijos de la empresa” y me pareció interesante porque los he visto.
Son colaboradores que crecieron y se desarrollaron en la empresa, aprendieron ahí todo lo que saben y, con los años, se convirtieron en parte esencial del ADN del negocio.
Tienen una súper lealtad, ven la empresa como suya, saben “cómo se hacen las cosas” y conocen las anécdotas y errores del pasado. A veces son los más difíciles de mover cuando llegan nuevas formas de trabajo.
Cuando vamos a cambiar un proceso o un sistema, es clave que se involucren, porque así disminuye un poco la resistencia y la gente confía mucho en su criterio.
Esto solo es cultura general.
Diviértete.