Estos meses de planeaciones he estado haciendo un ejercicio de gratitud, en donde, de forma natural, los equipos se agradecen individualmente aquello de lo que el 2024 haya tenido mayor impacto en su persona gracias a otros.
Al finalizar, les pregunto a todos cómo se sienten, y casi siempre hay una descarga emocional positiva. El ejercicio fluye y las personas incluso descubren algo valioso que desconocían que era apreciado por los demás.
El reconocimiento regularmente es hacia el resultado, ayuda a impulsar habilidades y desempeño, se enfoca en el «qué», pero el agradecimiento fortalece las relaciones, se centra en cómo los demás nos hacen sentir y cómo otros nos contribuyen con los «cómo lo hacen» más que en lo que logran propiamente. Como líderes, debemos aplicar ambos siempre de forma auténtica, personal y con detalle.
Demos un espacio para agradecer a los demás y permitamos que el autoconocimiento continúe fluyendo.
«Mi propósito es despertar ideas.»
