Recientemente entregué los resultados de un estudio de factibilidad de inversión para un restaurante en una zona de aparente riesgo, ya que no es una ubicación posicionada en la ciudad con vida nocturna o reconocimiento por una oferta gastronómica.
Lo interpreté con los primeros datos como una zona inmadura en el consumo nocturno.
Cuando hacemos un estudio de esta naturaleza, los temas a investigar inicialmente son: ¿cuál es la dinámica de esa zona? ¿Qué oferta hay y qué no hay? ¿Cómo consume el mercado y cuál es su valor?
Analizando toda la información, el resultado fue conservador, apostando por una idea segura en algo que sabemos ya se consume en el lugar, una oferta adaptada al mercado comprobado que ya consume en la zona.
Al concluir, el emprendedor me cuestionó: ¿por qué no proponer algo diferente? Le afirmé que era la evidencia de lo que ya se consumía, y no había evidencia que respaldara una oferta distinta.
A lo que me respondió: ¿y no será que la dinámica que hay es esa porque nadie más se ha atrevido a hacer algo distinto ahí?
Salí de la reunión encantada, con mucha tarea y desafíos, como lo prefiero.
A veces la carencia de evidencia es propiamente la evidencia de algo diferente si tenemos la valentía de verlo así.
Tal vez alguna vez un estudio de mercado arrojó que ninguna mujer gastaría en promedio $479.00 pesos al mes en uñas, y la historia demuestra cosas muy distintas hoy. Por eso siempre he pensado que el feeling del emprendedor es lo que muchas veces hace la diferencia, como me enseñan siempre.
«Mi propósito es despertar ideas».
El feeling emprendedor
Recientemente entregué los resultados de un estudio de factibilidad de inversión para un restaurante en una zona de aparente riesgo, ya que no

