Empecé a hacer ejercicio por salud mental más que por física.
En mi cabeza siempre he pensado que hago poco ejercicio; a principios de año alguien me preguntó desde cuándo lo hago y ¡pum! me di cuenta de que desde el 2004 soy constante. Básicamente, tengo más de 20 años entrenando algo; yo diría que ya es un hábito.
Y, ¿sabes? Sé el momento exacto donde inició todo.
Cuando salí de la carrera, trabajando en una consultoría, me tocaba atender una agencia automotriz. Había un área de mejora continua donde estaba Alberto como responsable y compartíamos el espacio para trabajar. Hablábamos de muchas cosas.
Por las noches, a veces se me iba el sueño pensando en ideas para problemas que se iban presentando en esa agencia. Una noche me dieron las tres de la mañana pensando en cómo hacerle para que los mecánicos no tuvieran que moverse tanto de su lugar, se enfocaran en atender los carros, los sacaran más rápido, y así ellos ganaran más dinero y a los clientes se les entregara también más rápido.
Por cierto, allí nació la idea del “surtidor”: alguien que les lleva las refacciones, herramientas, ayuda a limpiar las áreas, entre otras cosas… Equis, esa es otra historia.
El caso es que llegué en la mañana a ese cubículo, y seguro Alberto me vio averiado y me dijo:
—¡Saliste anoche!, ¿verdad, puerco? ¡Cuéntame! —¡No, wey! —le dije—, la neta a veces se me va el sueño pensando cosas.
—¿Haces ejercicio? —me preguntó.
—Nada —le dije. —Haz algo, vete a correr saliendo de aquí, termina de cansarte.
Y eso hice: fui a correr a La Lomita, que queda cerca de la casa de mis papás.
Y desde entonces, justo ese día, empecé a hacer algo, siempre, al menos 5 o 6 veces por semana. Siempre estaré agradecido con Alberto; sé que lee estos correos.
Y hoy quiero felicitarme también a mí, por mi constancia, porque a veces, aun sin tener ganas de entrenar, voy a hacerlo pensando en lo bien que me hace sentir al terminar y, además, es mi permiso para comer todo lo que me gusta.
También así empezó el Best Mode.
Cada día mejor.
Diviértete.
La cultura de “aquí no pasa nada”
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