Me platicaba César ayer, después de un desayuno, que cuando era joven soñaba con comprar 80 hectáreas para sembrar, porque con eso se le resolverían todos sus problemas futuros. Poco a poco, con mucha disciplina y esfuerzo, se fue haciendo de ellas.
El año pasado alcanzó su meta, 40 años después, y aunque durante esos días sintió mucha satisfacción personal por haberlo logrado, pasando las semanas le dijo a su señora:
“¡Vieja! Toda mi vida soñé con tener 80 hectáreas y ahora que las tengo, ¡ya me toca morirme!”
Diviértete.
